Por si no lo sabias, tu eres un ganador de nacimiento, creo aun que eres un ganador antes de tu nacimiento, y te explicaré por que lo creo. Para que tú estés vivo ahora y leyendo esto, tus padres en un momento de amor tuvieron relaciones íntimas. Tu papá depositó en el interior de tu mamá su semen, el cual contenía millones de espermatozoides. Para que una mujer conciba es necesario que un espermatozoide llegue al útero, luego suba por las trompas de Falopio donde se encuentra el óvulo femenino y al contacto de estos dos se produce la concepción.

Bueno, probablemente no lo sabías pero cuando solamente eras un espermatozoide tuviste tu primer reto de la vida, tuviste tu primer esfuerzo por vivir, tu primera carrera, tu primera competencia. Todos estos millones de espermatozoides estaban en la línea de inicio, uno de ellos muy diminuto, imperceptible a la vista humana eras tú, allí estabas esperando la señal.

La señal fue dada, y todos a la vez comenzaron a correr, era un camino difícil, chocaban unos a otros muchas veces, tenían que superar muchas dificultades, allí iban corriendo, allí ibas corriendo, se que no te acuerdas de ésta carrera, pero la viviste. Seguían los millones corriendo, empezaron a cansarse, tu también estabas cansado, los más débiles comenzaron a correr despacio, de repente ves que algunos se quedaban en el camino, no podían seguir, pero quedarse en el camino significaba morir, así que era una carrera por tu vida, era un competencia de vida o muerte. Tu pensaste: "!tengo que ganar! ¡tengo que vivir!" y te repetías: "!TENGO QUE GANAR! ¡TENGO QUE GANAR! ¡TENGO QUE GANAR!" Y seguiste sin parar, a veces ya no podías más y al ver como a los lados tus compañeros se quedaban, se asfixiaban y morían, pensabas que eso te iba a ocurrir, ¡pero no! superaste esos pensamientos y seguías diciéndote una y otra ves "!TENGO QUE GANAR! ¡TENGO QUE GANAR!"


Continuaste en la carrera contra viento y marea, primero eran cientos, después miles y después millones de tus compañeros se cansaban y morían en el camino, tú con pocas fuerzas pero decididamente continuaste, no te diste por vencido, algo te decía en tu interior: "!TU VAS A GANAR! ¡TU VAS AGANAR!" Seguiste en la competencia por tu vida. De repente te viste casi solo en la carrera, muy pocos corrían contigo. Ya casi al borde de la desesperación ves la luz al final del camino, sabes que ésa es la meta, ves de reojo hacia atrás, los
pocos que te acompañan van quedando muy atrás, ves hacia delante y te sorprendes al ver que solo te queda un pequeño trecho, pero casi no puedes seguir, sacas fuerza de donde no hay y sigues corriendo, ves tu meta tan cerca y te animas, has caído muchas veces en todo ese camino, pero caes otra ves, y estas tan cerca de la meta. Te cuesta levantarte, intentas una ves, lo intentas otra ves y otra ves solo para darte cuenta que no puedes mas, al levantar tu cabeza ves que otros que te seguían de lejos ahora están cerca, te pasan y crees que estás perdido, derrotado, ves la muerte frente a tus ojos. No sabes como y no quieres averiguarlo, pero haces el último intento, escuchas esa voz otra ves dentro de ti: "No crees que sea hora de que lo reconozcas, que si bien es cierto tú eres un ganador, se lo debes a Dios. Ahora estás en la última etapa de la carrera de la vida, éste es el momento cuando mas necesitas a Dios. Tal vez has probado de todo y nada te satisface ya, necesitas a Cristo en tu vida para que te de las fuerzas para GANAR una vez más. Recuerda si ganaste antes puedes ganar ahora. Acepta a Cristo en tu corazón y entrégate a El completamente y serás un VEDADERO GANADOR.

Dios envió a su Hijo Jesucristo para morir por nosotros, para que en su muerte nosotros podamos tener vida eterna. Solo seremos VERDADEROS GANADORES si llegamos al cielo, a nuestra última casa, nuestro ultimo destino, nuestra ultima meta. La única manera de llegar es a través de Jesucristo (Juan 14:6)

Si deseas aceptar a Cristo en tu corazón en éste preciso momento, ora conmigo ésta sencilla oración: "Señor, gracias por ayudarme a ganar la primera carrera de mi vida antes de nacer, y gracias por ayudarme a levantarme cada ves que he caído en ésta vida. Ahora te pido que entres a mi corazón y me entrego a ti completamente. Perdona todos mis pecados desde el primero que he cometido hasta el último. Señor, gracias por dejar que tu Hijo Jesucristo muera por mí. Sino lo hubiera echo, no pudiera ganar ésta última competencia. Gracias por perdonarme, por entrar en mí y por recibirme. Ahora soy un COMPLETO GANADOR. Amén"
Si has hecho ésta oración de todo tu corazón, BIENVENIDO AL CIRCULO DE GANADORES. Nos vemos en la meta.

Eduardo Julca

Por favor escríbeme un e-mail y cuéntame si hiciste ésta oración. Te mandaré un folleto que te ayudará en tu nueva vida en Cristo.